NAVIDAD
En aquellos días, me embriagó la tristeza y la soledad. El cansancio me tumbó a una silla por muchos días y la desesperanza se apoderó de mi. "Navidad... Ya no eres ni la mitad de lo que fuíste" -pensé. Se acabaron los días de esperar tu llegada con muchísimas ansias, tantas que era imposible conciliar el sueño la noche buena. Navidad... Se acabaron los desvelos, las escandalosas risas familiares