NAVIDAD
En aquellos días, me embriagó la tristeza y la soledad. El cansancio me tumbó a
una silla por muchos días y la desesperanza se apoderó de mi. "Navidad... Ya no eres ni la mitad de lo que fuíste" -pensé. Se acabaron los días de esperar tu llegada con muchísimas ansias, tantas que era imposible conciliar el sueño la noche buena.
una silla por muchos días y la desesperanza se apoderó de mi. "Navidad... Ya no eres ni la mitad de lo que fuíste" -pensé. Se acabaron los días de esperar tu llegada con muchísimas ansias, tantas que era imposible conciliar el sueño la noche buena. Navidad... Se acabaron los desvelos, las escandalosas risas familiares tras la puerta de mi habitación y yo con una taquicardia que no me permitía llegar al día siguiente, ya deseaba que aquel místico santoclos entrara y colocara bajo el árbol, al menos en lo posible, lo que había pedido en mi tradicional carta.
Al día siguiente, Natividad, Ante cualquier atisbo de luz, un l
eve sonido bastaba para revolver y despertar la inmensa ansiedad que por unas horas había cedido ante la larga espera de la noche y de un brinco los chiquillos saltabamos de la cama, casi al mismo tiempo, tal vez podríamos alcanzar al hombre de atractiva vestimenta roja, cuerpo rechoncho y larga barba blanca, su saco lleno de regalos o al menos ver el trineo estacionado fuera de nuestro hogar, con sus respectivos renos... "Yo alcancé a ver el saco de juguetes, luego ví como cerró la puerta tras salir completamente" dijo mi prima hermana... Hoy me dá risa y ternura...
Navidad, te recuerdo como en una ocasión me levanté y mi abuela acomodaba un regalo, un caballito pinto, café con blanco, con ruedas en sus patas; su rostro fue de asombro al verse descubierta por nosotros; un momento de silencio... mas la calma le llegó nuevamente cuando ingenuamente preguntamos si había visto a santoclós marcharse y con una tierna sonrisa tomó aire y dijo sencillamente: "sí, se acaba de ir". Le preguntamos por donde había salido, si el juguete que acomodaba era porque se había caído y una serie de cuestionamientos propios de la infancia, pero al desenvolver los regalos olvidamos todo... Navidad puede ser que dures un día, y que solo te gocé mi primer decada, pero con eso basta para recordarte toda la vida...