Una realidad surrealista
Esperando el cambio por el bien de la humanidad, no ha llegado, sino por el contrario, ha empeorado. Por alguna razón nos hemos vuelto agresivos, intolerantes e impacientes. Hasta para leer un párrafo, un aviso, la letra pequeña en la etiqueta de un producto. Estamos desconetados de la paciencia. Nos hemos vuleto de un pensamiento muy selectivo, especializado en un área. Las pantallas nos han traído un exceso de dopamina, a la que somos adictos como drogas. Nos la dejan de dar y nos se sentimos mal, al paso de unas horas. No podemos estar sin platicar nos los hijos. Nos pesan, nos pesa la gente ajena a nuestro hogar o al entorno familiar y ajena al lugar de trabajo. Parecemos enemigos unos de otros. Es un campo de batalla emocional. Se describe bien como dicen los creyentes en Jesucristo: Es una batalla espiritual.
Niños desvelado, mal alimentados porque su principal fuente calórica es lo artificial y dulce. Ahora desprecian hasta la fruta o cualquier verdura con un asco desmesurado, simplemente porque no lo toleran. Al menor ofrecimiento de la misma, tuercen la cara escupiendo palabras en tono fuerte que argumentan las razones por las que no es apetecible aquellos manjares para los adultos, que bien se entiende por los pequeños, pero un adolescente o un joven expresando el enorme sacrificio que es comer un vegetal, con un drama descomunal, no se entiende, pero así son estos tiempos: Raros.
Hoy en dìa lo bueno es malo y lo malo es bueno. La corrupción en el gobierno ha permeado de manera salvaje, pues todo es pedir dinero para cualquie trámite y su rápida acción. Los criminales salen libres y el ciudadano vícitma de la corrupción, sencillamente se debe callar pues el gobierno los acusa de opositores y más adelante los revictimiza bajo la premisa de un posible autosabotaje con intención de perjudicar o menospreciar los intereses gubernamentales del régimen. O inventanado posibles vínculos con la delincuencia organziada. Pero la persona perjudicada tiene que callar mientras las autoridades responden a los medios que todo está bien, que se está atendiendo, que no sucederá nada, que el gobierno está paracuidar a los ciudadanos. Y hablan de un profundo amor a la Patria y a su tierra de origen, que en la realidad se percibe como un profundo amor al acumulo de bienes personales y riquezas.
Los ciduadanos esperan el despertar, pero no llega. Se vislumbra una luz lejana de esperanza, pero dura poco pues rápido se apaga. El diablo es astuto y sin duda hace de la suyas y todo lo posible para no permitir el triunfo del bien, que parece no llega ni llegará pronto.
Pues como punto pequeños casi impercetibles comienzan de una manera muy lenta a ganar terreno la manera de gobernar que refleja una realidad que no se puede esconder y que ha dado como resultado la polarización de la sociedad, pero incluso en esos pequeños puntos fluyen las opiniones que son contrarias a las acciones del régimen por parte de los mismos simpatizantes del régimen, sin embargo duran poco, pues para la tarde, vuelven con el discurso de siempre: "Diferimos de nnuestros compañeros, pero seguimos siendo uno para todos." y continua la situación exactamente igual.
Corrupción, inseguridad, cinismo, injusticia, nepotismo, privilegios, cobros de piso por parte de criminales de cuellos blanco, abuso de poder, revictimización, desaparecidos, carencias en materia de salud e inversiones millonarias en tontería y media que no benefician a nadie, salvo a los caprichos de los gobernantes que surgen de una enorme necesidad de dopamina, que ya no sacia nada, porque ya han tenido todos los placeres, por lo tanto ahora ni siquiera "me puede decir nada que no sea bueno o llene mi ego o te aplasto" tachando de enemigo a la mitad de la población trabajadora qu gobiernan de enemigos.
Salve Cristo, y nos ayude a mejorar la situación para el próximo futuro o el futuro próximo.